Viajar a Estados Unidos puede ser más caro de lo que parece. Entre vuelos, alojamiento, transporte, comida, entradas y compras, los gastos pueden acumularse rápidamente.
La buena noticia es que no necesitas renunciar a conocer Nueva York, Miami, Los Ángeles, Las Vegas u otros destinos para cuidar tu presupuesto. La diferencia está en planear con anticipación y saber en qué vale la pena gastar.

Compara vuelos antes de reservar
El vuelo puede representar una de las partes más importantes del presupuesto, así que no te quedes con la primera tarifa que encuentres.
Compara diferentes fechas, aeropuertos y aerolíneas. Si tienes flexibilidad, revisa qué ocurre si adelantas o retrasas tu viaje algunos días.
También considera los aeropuertos cercanos. Una tarifa ligeramente más económica puede no representar un ahorro real si el aeropuerto está muy lejos de tu alojamiento.
Y recuerda revisar qué incluye el boleto: equipaje, selección de asiento y otros servicios pueden modificar considerablemente el precio final.
Viaja fuera de las temporadas de mayor demanda
Vacaciones, puentes, Navidad, Año Nuevo y algunos meses de verano suelen concentrar una mayor cantidad de viajeros.
Si tienes flexibilidad, considera viajar en temporadas de menor demanda. Además de encontrar potencialmente mejores precios en vuelos, puedes encontrar tarifas más accesibles en hoteles y algunas actividades.
Investiga específicamente el destino que quieres visitar, porque las temporadas altas no son iguales en todo Estados Unidos.
No necesitas hospedarte en pleno centro
Alojarte frente a Times Square, cerca de South Beach o junto a una de las principales atracciones puede ser muy cómodo, pero también puede aumentar considerablemente el presupuesto.
Busca zonas que estén bien conectadas mediante transporte público o que permitan llegar fácilmente a los lugares que quieres visitar.
Antes de reservar, calcula el costo total: alojamiento más transporte diario.
Un hotel $1,000 más barato puede dejar de serlo si necesitas gastar $500 diarios en traslados.

Compara si realmente necesitas rentar un automóvil
La renta de un automóvil puede ser necesaria en algunos destinos, pero no en todos.
Si vas a Nueva York, por ejemplo, probablemente no necesites coche para recorrer la ciudad.
En destinos más extensos o con atracciones alejadas, como algunas zonas de Florida, California o Nevada, un automóvil puede ser mucho más práctico.
Antes de reservarlo, suma gasolina, estacionamiento, peajes y seguro. El precio de renta que aparece inicialmente no siempre representa el costo final.
Aprovecha el transporte público
Muchas ciudades estadounidenses cuentan con redes de transporte público que pueden ayudarte a reducir gastos.
Metro, autobuses y trenes pueden ser una alternativa mucho más económica que utilizar taxis o servicios de transporte privado varias veces al día.
Además, algunas ciudades ofrecen pases diarios o semanales que pueden resultar convenientes si utilizarás el transporte con frecuencia.
Come como local
Comer fuera tres veces al día puede convertirse rápidamente en uno de los gastos más grandes del viaje.
Una estrategia sencilla es combinar diferentes opciones: restaurantes, mercados, supermercados, cafeterías y comida para llevar.
Comprar algunos alimentos para desayunar en el alojamiento también puede ayudarte a reducir gastos.
Esto no significa dejar de probar la gastronomía estadounidense. Simplemente significa decidir en qué comidas quieres gastar más.
Puedes ahorrar en el desayuno y utilizar ese dinero para una cena especial.

Investiga las actividades gratuitas
No todas las experiencias interesantes tienen costo.
Dependiendo de la ciudad, puedes encontrar parques, playas, barrios históricos, mercados, miradores, eventos públicos y diferentes espacios culturales gratuitos.
Antes de viajar, haz una lista de actividades gratuitas y combínalas con las atracciones que sí quieres pagar.
Así no tendrás que gastar una fortuna para mantener tu itinerario lleno.
Revisa los pases turísticos
Algunas ciudades ofrecen pases que incluyen varias atracciones por un precio fijo.
Pueden ser útiles si ya sabes que visitarás varias de las atracciones incluidas.
Pero cuidado: comprar un pase turístico solamente porque parece una promoción no significa que vas a ahorrar.
Haz las cuentas.
Si el pase cuesta $150 y solamente visitarías dos atracciones que juntas cuestan $80, no es una oferta. Es una compra de $150 que necesita una buena campaña de marketing.
Considera los impuestos al hacer tu presupuesto
Uno de los detalles que puede sorprender a quienes viajan desde México es que el precio mostrado en algunos establecimientos no necesariamente representa el total final.
Dependiendo del estado y la localidad, pueden aplicarse impuestos sobre ventas.
Esto es especialmente importante cuando haces compras o calculas cuánto gastarás en restaurantes y otros servicios.
Deja siempre un pequeño margen adicional para evitar que tu presupuesto quede demasiado ajustado.
No olvides las propinas
En Estados Unidos, las propinas forman parte importante de la cultura de servicio en restaurantes y algunos establecimientos.
Si estás haciendo tu presupuesto, considera este gasto desde el principio.
De esta manera, la cuenta final no te tomará por sorpresa.

Aprovecha los supermercados
Los supermercados pueden convertirse en grandes aliados durante un viaje.
Puedes comprar agua, snacks, fruta, alimentos para desayunar y otros productos básicos a un precio menor que en tiendas ubicadas en zonas turísticas.
También es una buena opción si tienes acceso a una cocina o refrigerador en tu alojamiento.
Planea tus compras
Si tu viaje incluye compras, establece un presupuesto antes de llegar.
Estados Unidos tiene una enorme cantidad de tiendas, outlets y centros comerciales, y es muy fácil terminar comprando cosas simplemente porque están “en oferta”.
Antes de comprar, compara precios y pregúntate si realmente lo comprarías si estuvieras en México.
Porque ese letrero de SALE 70% OFF tiene un poder psicológico bastante fuerte.
Viaja ligero
Si vas a moverte entre diferentes ciudades, viajar con poco equipaje puede ayudarte a ahorrar en cargos adicionales.
También facilita los traslados y puede permitirte utilizar tarifas de transporte más económicas.
Si planeas comprar durante el viaje, deja espacio suficiente en la maleta desde el inicio.
No hay nada más caro que tener que comprar una maleta adicional porque ya no cabe absolutamente nada.

Contrata un seguro de viaje
Ahorrar no significa eliminar gastos importantes.
Un seguro de viaje puede ayudarte a enfrentar determinados imprevistos médicos, cancelaciones u otros problemas dependiendo de la cobertura contratada.
Antes de contratarlo, revisa exactamente qué cubre y cuáles son sus condiciones.
Es uno de esos gastos que esperas no necesitar, pero que puede ser muy importante si ocurre un imprevisto.
Haz un presupuesto diario
Antes de viajar, establece una cantidad aproximada para gastar cada día.
Puedes dividirlo en categorías:
- Comida.
- Transporte.
- Actividades.
- Compras.
- Gastos adicionales.
No necesitas seguirlo al peso, pero tener un límite aproximado te ayudará a detectar rápidamente cuando estás gastando más de lo planeado.
No olvides los gastos pequeños
Un café aquí, un snack allá, una botella de agua, un souvenir…
Individualmente parecen insignificantes.
Después de siete días, pueden representar una cantidad considerable.
Por eso, cuando hagas tu presupuesto, incluye también esos pequeños gastos cotidianos.
Ahorrar no significa perderte lo mejor del viaje
La clave para ahorrar en Estados Unidos no es intentar gastar lo menos posible en absolutamente todo.
Se trata de decidir qué experiencias son importantes para ti y reducir gastos en lo que no lo es tanto.
Puedes elegir un hotel más sencillo y gastar más en una experiencia. Puedes preparar algunos desayunos y darte una cena especial. Puedes utilizar transporte público y reservar un tour para conocer un lugar que realmente te interese.
Al final, el mejor presupuesto es aquel que te permite disfrutar del viaje sin regresar a México preguntándote cómo demonios desaparecieron todos tus dólares.